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Creen que actuó más de una persona en el crimen del jubilado en 15 y 70

Los investigadores buscaron testigos y cámaras por la zona / EL DIA

Por Redacción

A cuatro días del brutal crimen de Mario Alberto Ochoa, el jubilado de 80 años que en la madrugada de Navidad fue hallado muerto, atado de pies y manos y con más de 30 golpes en su casa de Meridiano V, los investigadores avanzan contrarreloj en el análisis de algunos indicios para esclarecer el caso.

Bajo un estricto hermetismo, fuentes oficiales solo se limitaron a confirmar que se afianza la hipótesis de que a Ochoa lo atacó más de una persona, en virtud de los informes forenses.

Como se ha venido informando, el crimen se descubrió minutos después de la 1 de la mañana del 25 de diciembre, cuando el hijo de Ochoa -de 34 años- fue a la casa de 15 entre 70 y 71 preocupado porque el hombre no respondía a los llamados, y lo encontró fallecido en medio de ambientes totalmente revueltos.

Estaba atado de pies y manos, pero lo que más llamó la atención fue la saña con la que lo mataron: la autopsia determinó que la víctima recibió más de 30 golpes, casi todos en el rostro, y que falleció a causa de un síndrome asfíctico.

No había estigmas ungueales, de una soga o de un lazo en su cuello, por lo que sospechan que le taparon la cara con una almohada, un trapo o cualquier prenda de vestir que sacaron de su dormitorio.

Tampoco se descarta un paro cardiorrespiratorio como consecuencia del estrés que sufrió durante ese calvario.

Se sospechó de arranque que el hombre pudo ser asesinado en medio de un asalto, aunque la ausencia de accesos forzados y de faltantes atentaron contra esa teoría. No obstante, los pesquisas no la descartan del todo: pudo ser un robo que terminó abruptamente por circunstancias que se desconocen o los homicidas pudieron llevarse una suma de dinero que Ochoa mantenía guardada en secreto. Como sea, el fiscal Juan Menucci ordenó a los peritos y a los detectives del gabinete de Homicidios de la DDI que analizaran todas las posibilidades.

“El castigo sufrido puede esconder un mensaje”, reflexionó una fuente judicial con acceso a la causa. Motivos pasionales, personales económicos, separados o todos juntos, pueden ser detonantes de violencia homicida.

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